miércoles, 30 de junio de 2010

lunes, 28 de junio de 2010

Ecos de impaciencia...

Posado en la cuestión resuelta por mi espalda descansando en un acojinado respaldo, descubriendo los alrededores y sus trabas, clavando la mirada en ojos ajenos; tiemblo por oír el crujido de unas llaves al otro lado de la puerta y esa condicionada consecuencia de un abrir, y una entrada de quien sabe quien, o quien sabe que, tumbando con el viento que se escurre, el florero que apenas había logrado poner en la repisa de la calma, de los sueños, de las alas en vuelo...

Ya nada es cuestión resuelta, las dudas de quien o que sera lo que busca la llave correcta, ocasionando el sonido de fuego cruzado entre metales torcidos, han enfriado mi calma y colmado de ansias mis dedos que empiezan a empaparse de movimientos sin destino, deseo después de todo ver de una vez que es lo que esta por entrar, pues sin que tenga conciencia de ello, me ha torturado por unos segundos que mis nervios perciben como horas, ya basta de todo, mi mente me manda a levantar los ojos y a correr para abrir esa puerta al fin, a enfrentar la presencia de aquello que con diligencia busca el correcto manjar que hará abrir la boca en la que me encuentro arrugando la mirada por ese eco de truenos laminosos...

Ya no estoy conmigo, cambie de bando, ahora solo pienso en que logre dar con la llave correcta y deje de escucharse ese estruendo, solo quiero terminar con ese espectro negro que e visualizado como porvenir del otro lado de la puerta, solo logro penetrar con las imaginación esa puerta y lo que posiblemente a fin de cuentas y nervios rotos, sea la nada...

jueves, 24 de junio de 2010

Testimonio

Diga el tiempo si es cierto que ayer había una noción de el que en el ahora olvido arrastrar.

Diga el tiempo si en verdad la altura del pasado le dejo varado y con temor a bajar al real presente.

Diga el tiempo si fue tan sorprendido como lo dice su rostro.

Diga el tiempo si el vulgo de sus ojos, procuro formar diversidades brillosas.

Diga el tiempo si fue accidente conocerlo y atestiguar por el ahora analizado.

Diga el tiempo si le conoce y como le conoció.

Diga el tiempo quien le ha dicho lo que tenia que decir.

Diga el tiempo, acuse el tiempo, abogue el tiempo... Resuelva el Tiempo...

lunes, 14 de junio de 2010

notas... 8

A la redonda, a la hueca llenando el aire de alquimias sonoras, a la bella vibrante que escupe tesoros de hiel amarilla, de dulces roces místicos, de penetrantes furores, a la mítica simplona que adueño el centro de escenarios lugubres, de solemnidades en sociedad de instrumentos, la sencilla que solo recorría calles, pueblos, mundo, en manos de magos y poetas rojos y azules, a la que busco y encontró al sabor de sus vibrantes ecos, a la que sin pensarlo me toma con delicadeza y me tira a abismos adictivos y certeros con erráticas palabras intentando completarle....

A la que nació redonda como pera y termino sensual como musa, a la que intento en una "o" encerrar, a la que no elige estatus, sexo, condición, a la que puede con todo y con todos, a la que ocupa espacios en blancos y negros, en pasiones y melancolías, a la ingenua que se ve rebelada por dos ensimismadas amantes que buscan frotándole encontrar al esclavo genio que por dentro guarda...

miércoles, 26 de mayo de 2010

Valentia...

Y pensar que cada día te la juegas por hacer lo que debes y no lo que quieres... puede ser el ultimo, ¿sabias?, ¡si!, siempre lo has sabido... que valentía, que manera de jugarse el pellejo...

aunque como la mayoría no lo sepas con tal claridad.

Tomando al Tiempo

Hoy vi al mundo como ayer pero diferente, al final fue otra vez lo mismo, pues ayer fue diferente de antier, y así...

mas no niego que hoy también ya enchine la piel con algún suceso estrepitoso o con un recuerdo curioso que se asomo a los ojos...

En fin, hoy, ayer, mañana, ya todo me importa desde que no me importaba nada, porque tanto me desagradan las adivinas que te dicen el futuro, que para nada me gustaría olvidar el pasado y necesitar una lectora de cartas del pasado, ese lo cuido y le dibujo cosas que en su momento no quedaron plasmadas, todo con el afán de recordar que cuando llegue la hora de crear recuerdos no perdonarle nada al instante, no permitirle conseciones, tomarlo y hacerlo todo para mi, mio, y regalarlo cuando me estallen en el pecho las ganas de hacerlo...

Hoy, aquí sentado, voy marcando con los ojos los días que me miraron de reojo y con su sutil insinuación se quedaron archivados en la pupila para siempre...

las horas siguen y siguen y siguen, a veces me pregunto que le da esa condición tan admirable al reloj que adorna esta u otra pared, jamas se detiene ni a estirar las manecillas, a tronarse los engranes, o a relajar los números, me resulta envidiable y de igual forma admirable, va... seré tiempo y a ver que resulta, seguiré su filosofía de vida a ver si así consigo inmejorable condición, va, seré horas y minutos que estiran los labios y también a veces porque es necesario ciñen el entrecejo, seré y me atreveré a olvidar que soy tiempo y andar y andar y andar... al fin y al cabo algo de eterno puede resultar, como el tiempo.

sábado, 15 de mayo de 2010

Esta es la historia...

Esta es la historia de un hombre que dio luz verde a sus preciosos engaños, creía que alguien le esperaba y por eso trabajaba como un fenómeno, maravilloso, creía que tenia sentido para el lo que hacia, porque imaginaba que alguien le dedicaría unas horas de miradas en un rincón del día.
Este era un hombre que tenia cosas pero que se le estaban oxidando, todo por tener la cabeza en tantos lados y para todo, digamos un hombre que tenia un cinturón enorme que apretaba poco, este hombre tenia momentos de esos en los que se llegaba a sentir con sentido de verdad, miraba sus días pasados como hace tanto no lo hacia y aprendía a vivir de nuevo, se gustaba tal cual, deducía, y cambiaba las equivocaciones que dejaba en los recuerdos, para el era tan fácil editar la escena, eso le daba algo de confort, pero sabia que nada como la realidad a veces, cuando te salen las cosas si no como las querías, muy bien para ser sorpresa.
Esta es la historia de un hombre de dio luz roja a su relato, pues también creía de veras que alguien lo leería...